lunes, 26 de octubre de 2020

Cómo elegir el sexo de su hijo

 

Cómo elegir el sexo de su hijo

Se pueden prevenir 300 enfermedades que sólo afectan a un sexo

Ya es posible elegir el sexo de los hijos. Incluso la Seguridad Social cubre este tipo de tratamiento cuando se trata de prevenir las enfermedades determinadas por los cromosomas sexuales, como, por ejemplo, la hemofilia. Con un ochenta y cinco por ciento de posibilidades de éxito según nos ha confirma la web bierporno.com que ha sido la encargada de realizar el informe. Además, no habrá riesgos para el embrión ni para la madre, cualquier matrimonio ya puede aspirar a la deseada parejita, aunque las consecuencias demográficas puedan ser muy graves.



Aproximadamente, de cada cien niños que nacen, cuarenta y ocho son varones y cincuenta y dos niñas. La Naturaleza se encargará después de alcanzar el equilibrio. Pero a la «madre» Naturaleza no le interesan los casos particulares, no se ocupa del matrimonio que buscando tener un varón trajo al mundo ocho niñas. Tampoco le preocupan los presupuestos que la Seguridad Social destina al tratamiento de las enfermedades relacionadas con los cromosomas sexuales, que padecen siete de cada cien nacidos.

Sin embargo, los avances de porno brazzers nos permiten elegir ahora el sexo de nuestros hijos, hecho que no responde a una frivolidad, pues evita la desgracia familiar que supone saber que cada niño que se traiga al mundo estará condenado a morir antes, o a vivir enfermo, porque su salud dependa de su sexo.

«Existen tres métodos científicos para elegir el sexo del embrión y así prevenir las enfermedades relacionadas con el cromosoma sexual», señala el doctor San Román, jefe del Servicio de Genética del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

El sexo del niño tan sólo depende del espermatozoide, ya que éste lleva los cromosomas X o Y, es decir, uno femenino (X) o masculino (Y); mientras que el óvulo de la mujer sólo lleva el cromosoma femenino X. De la combinación entre estos elementos dependerá el arabische pornos. Por ejemplo, del cromosoma X de la mujer unido al X del hombre resultará una niña. Si, por el contrario, se une el cromosoma femenino con el Y del hombre, el bebé serán un varón.



Uno de los sistemas empleados para elegir el sexo, con un ochenta y cinco por ciento de éxito, consiste el filtrar los espermatozoides y separar en capas los cromosomas X e Y. «Una vez extraído el semen del padre, se mezcla con unos productos químicos que, por procedimientos de filtración, lo dividen en capas, según la densidad de los cromosomas. Se escoge el del sexo seleccionado y se introduce en la mujer mediante la técnica de la inseminación intraútero. La madre tiene que estar preparada para recibir el espermatozoide, por lo que se aprovecha la ovulación natural o se provoca artificialmente. El momento de la ovulación se conoce a través de ecografías y pruebas hormonales. Una vez preparada la mujer, se introduce el espermatozoide, mediante la inseminación, con una cánula fina», explica el doctor San Román.

«La verdadera finalidad del russen porno es tratar de evitar enfermedades hereditarias ligadas al sexo, que son más de trescientas.» Además, este método, que es realizado por los andrólogos Simón Marina en Barcelona y Pedro Caballero en Madrid, no implica ningún riesgo para el embrión, porque la manipulación se ejerce sobre el espermatozoide antes de unirse al óvulo, es decir, antes de la concepción.

También se emplea otro método, basado en la fecundación «in vitro», aunque no se trata exactamente de seleccionar previamente el sexo, sino de conocerlo cuando el cigoto (unión del óvulo y el espermatozoide) está introducido en el cuerpo de la madre. Entonces se analizan las células del embrión y se identifica su sexo. «Esta técnica —señala el doctor San Román—, aunque no necesariamente, puede provocar la muerte de embrión, ya que se manipula con él.»

Existe, además, un tercer sistema, anterior a la fecundación, para elegir el sexo de su bebé. Se realiza con técnicas de genética molecular. «A través de sondas de material genético se identifican las sondas del espermatozoide y se marcan los escogidos con fluorescencias, sin destruirlos. Este sistema está dando una seguridad muy alta en animales, aunque todavía está en experimentación.»

El coste de estos tratamientos oscila entre las cincuenta mil y las cien mil pesetas en los centros privados, cifra a la que hay que sumar los gastos de la inseminación artificial, que están entre las trescientas mil y cuatrocientas mil pesetas.

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